
El despiste de Jordi
Jordi no es perico, ni siquiera le gusta el fútbol. Es un excelente conductor de autobús y una buena persona.
EL Espanyol juega hoy en Madrid, y a las 18:00 horas le toca llevar al equipo desde el hotel de concentración al estadio. A Jordi le habían advertido de que habría muchísimo tráfico, por eso habían adelantado la hora de salida del hotel.
Él está centrado en llegar lo más rápido al campo, y olvida quitar la radio para poner, como de costumbre la playlist con las canciones favoritas de los jugadores. A Jordi le gusta escuchar La Tarde, un programa de la Cadena Cope Barcelona. Como no es nada futbolero, no sabe que justo después empieza un programa dedicado a la actualidad del Espanyol, presentado por uno de los periodistas pericos más emblemáticos.
Manolo González, nuestro mister, centrado en el planteamiento táctico para esta noche, es el primero en recibir “elogios”. No puede seguir ni un minuto más como técnico, se parece cada vez más a Gallego, ha perdido por completo los papeles, se equivoca en todos los cambios y, por vergüenza propia, debería dimitir.
Luego les toca el turno a los jugadores. Es la peor plantilla en 124 años de historia. Ausencia de calidad técnica, falta de compromiso y entrega. El locutor se ensaña especialmente con Sergi Gómez, Álvaro Aguado y Pere Milla. Insiste una y otra vez en que ninguno de los tres puede seguir vistiendo nuestra camiseta. Pero los demás tampoco se salvan de su rapapolvo.
Fran Garagarza, que se había quedado medio dormido en el autobús, se despierta al escuchar que se pide su dimisión de manera vehemente, argumentando que el Espanyol no es el Eibar. Al instante se acerca a Jordi y le pide que quite la radio y ponga como en todos los desplazamientos la playlist de los jugadores. Al volver a su asiento, comenta a Marañón, que estaba a su lado, que ni Piqué con su obsesión de menospreciarnos sería capaz de hacer un programa tan tóxico e incendiario.
El ambiente en el autobús se parecía al de un funeral. Un escenario nefasto para afrontar el partido.
Y todo por un simple despiste de Jordi.
Lo que quiero transmitir con esta historia ficticia es la importancia de darnos cuenta de que atacarnos y desangrarnos entre nosotros no puede ser la estrategia. Cada uno puede tener su opinión, pero solo seremos fuertes si estamos unidos. No pueden ser ellos, los jugadores y el cuerpo técnico, el enemigo a combatir; son parte de nosotros. No podemos ensañarnos con ellos y pedirles machaconamente que no jueguen ni un minuto más.
En lo que se refiere a las protestas contra el propietario del equipo: mientras no haya una unión total y absoluta entre todos los socios, las peñas, la Federación Catalana de Peñas, la Curva, la Juvenil y sobre todo los medios informativos, cuyo poder a menudo subestimamos, estaremos dando palos de ciego.
Respecto a los medios de comunicación, es evidente que la oferta crece cada vez más. Pero también lo hacen la competencia y la lucha por suscritores y patrocinadores. Es una lucha nueva, feroz, en la que se necesita imponerse en una jungla mediática. El panorama de los medios afines a nuestro club es desolador: el número de oyentes y la demanda de información es cada vez mayor pero la transparencia por parte del club es prácticamente nula. Me atrevería a decir que el club está cruzando una línea muy fina entre la falta de transparencia, las medias verdades y la mentira.
Para el 100% de los pericos el 95% de las cosas que ocurren son negativas. Sé que puede sonar una tontería pero yo, por principio, después de cada partido busco algunos aspectos positivos, aunque la valoración general sea pésima. Brian Olivan ha mejorado su rendimiento, Antoniu Roca ofrece cosas interesantes, Edu Expósito nos puede dar un plus, la cesión de Kumbulla ha sido un gran acierto, estamos a solo un punto de la salvación y veo a varios equipos que no son superiores a nosotros. ¡Qué triste! ¿A dónde hemos llegado? Pero a mí sí me ayuda a sobrellevar mejor este castigo inmerecido e interminable.
Mi petición para 2025 es unión y respeto. Evitemos los enfrentamientos entre pericos.
Y, sobre todo, espero que tengamos mucha suerte, que será crucial para seguir en Primera.
Un abrazo perico a todos.





