
Del dragón chino al cowboy americano: ¿cambio real o cambio de decorado?
Toman cañas con los miembros de la grada de animación del Espanyol. Van en taxi al estadio y, de vez en cuando, nos regalan discursos de simpatía prefabricada que funcionan muy bien a corto plazo. Incluso se inventan una canción muy pegadiza (“Por la mañana café, por la tarde ron y por la noche Mágico Espanyol”).
¿Pero hay algo más o esto es puro cartón piedra? Porque el decorado ha cambiado, sí, pero el guion empieza a sonar peligrosamente familiar. El personaje más discutido de la era Chen sigue paseándose como si nada (el “rebautismo” de Mao ha sido una bofetada sin anestesia).
Antes criticábamos la opacidad del mandamás chino. Ahora, ¿quién manda? ¿Quién da la cara? ¿Quién informa y defiende al espanyolismo cuando toca? El único que levanta la voz es Manolo… y precisamente él es el que no debería ocupar ese papel.
El estadio se llama igual, Dani sigue ocupando medio metro cuadrado en cada camiseta (lo del 125.º aniversario es directamente un delito estético) y al femenino, cuando pidió refuerzos, le cerraron el grifo. Doloroso, feo y muy poco ilusionante. Las secciones deportivas del Espanyol están en paradero desconocido.
Encima nos sugieren que sigamos al Burnley, la otra joya del holding. A mí el Burnley me interesa exactamente cero, sin matices. Nos han “regalado” a Koleosho, sí: integración cero, impacto cero, ilusión cero.
Así que la pregunta sigue en el aire: ¿dónde está la mejora? Pace lleva tiempo aquí y el crédito se gana con hechos, no con selfies ni canciones. El entorno perico ha cumplido. Ahora les toca mover ficha.
Estamos en un momento clave: o llegan dos jugadores contrastados de verdad, o asumiremos que esto es humo con acento extranjero. No me sirven suplentes ni apuestas exóticas. Quiero estrellas. De las que cuestan dinero.
Y que no me vendan el mantra de siempre: que en invierno no funciona, que hay dos por puesto, que no hace falta reforzarse. Yo mediré este proyecto por lo que hagan en este mercado. Y después del tijeretazo al femenino, no me sorprendería nada que hicieran lo mismo con el primer equipo masculino.
Ojalá no. Porque el espanyolismo merece algo mejor.





